Primer cuerpo humano criopreservado entero en China.

Zhan Wenlian murió en mayo del 2017. Sin embargo, su cuerpo no ha sido ni incinerado ni enterrado. Se conserva en nitrógeno líquido a menos 196 grados Celsius, esperando ser devuelto a la vida algún día.

Zhan, de 49 años, es la primera persona en ser criopreservada en China. Después de luchar contra el cáncer de pulmón durante más de un año, fue declarada clínicamente fallecida cuando su corazón y pulmones dejaron de funcionar alrededor de las 4 a.m. el 8 de mayo en el Hospital Qilu de la Universidad de Shandong, en el este de China. Diez minutos después, su cuerpo estaba preparado para la criopreservación en el Instituto de Investigación de Ciencias de la Vida Shandong Yinfeng.

El proceso llevó más de dos días en completarse. Entre la muerte clínica y la criopreservación, el personal médico tuvo que mantener artificialmente la sangre y el oxígeno circulando a través del cuerpo de Zhan. Luego, tuvieron que reemplazar la sangre y el agua de su cuerpo con una solución anticongelante que resistiría la cristalización incluso a temperaturas extremadamente bajas. Finalmente, colocaron a Zhan en una cápsula de criopreservación.

Para la mayoría de los pacientes, el costo de la criopreservación es prohibitivo. Sólo el nitrógeno líquido cuesta alrededor de 50,000 yuanes (7.500,00 dólares) anuales y debe reponerse cada 10-15 días. En el informe, el Instituto declaró que cubría la mayoría de los gastos.

El informe diario de Ciencia y Tecnología se refirió al Dr. Aaron Drake, un destacado experto en criónica, que ha participado en más de 70 casos similares. Cuando Drake trabajaba para Alcor Life Extension Foundation, una organización sin ánimo de lucro estadounidense que defiende y realiza procesos de criopreservación, no llamaba “clientes” a personas como Zhan, sino “pacientes” , por su convencimiento en que la muerte no es definitiva, sino que puede revertirse.

En 1967, el Dr. James Bedford, profesor de psicología en la Universidad de California, se convirtió en la primera persona criopreservada después de morir de cáncer renal a los 72 años. Su cuerpo permanece criopreservado en Alcor hoy, junto con otros 150 “pacientes”.

Pero el concepto de criopreservación todavía es relativamente nuevo en China. En 2015, Du Hong, editora del libro ganador del Premio Hugo “The Three-Body Problem”, fue la primera persona en China en confiar en esta tecnología futurista, y decidió conservar su cerebro en Alcor después de su muerte. Con un costo total de 120.000,00 dólares, esperaba que esta investigación “significativa” algún día la devolviese a la vida.

Para aquellos que no pueden resignarse a la realidad de perder a sus seres queridos, la criopreservación ofrece una esperanza final. La doctora de Zhan, Lei Weifu, cree que la tecnología es lo único capaz de aliviar el dolor de los miembros de la familia y, en última instancia, de responder a las grandes preguntas metafísicas de la vida y la muerte. “El paciente no parece estar muerto”, dijo Lei al medio de comunicación Hongxing News, con sede en Sichuan, el domingo. “Su vida parece pausada”.

Cuando Lei explicó el procedimiento al marido de Zhan, Gui Junmin, éste no tuvo ninguna duda. “Confío en esta nueva tecnología. Estoy completamente convencido que es posible que pueda revivir a mi mujer algún día”.

Sin embargo, en el Instituto Yifeng Hongxing, piensan que para conseguir una criopreservación perfecta, debería comenzarse el procedimiento antes de morir (premortem), pero las leyes actuales establecen que sólo se puede comenzar el proceso después de la muerte clínica, siguiendo los mismos principios que la donación de órganos.

Debido a la escasez de regulaciones oficiales que rigen la incipiente industria de criopreservación de China, el cuerpo de Zhan se clasifica como una donación para investigación científica, lo que significa que Zhan y Gui no son clientes en sentido estricto, por lo que el Instituto Yinfeng no tendrá responsabilidad legal si el proyecto no tiene éxito. “No podemos predecir con precisión el tiempo necesario para el desarrollo de futuras tecnologías médicas”, dice el acuerdo firmado por Gui con Yinfeng. “La reanimación dependerá del avance médico que se realize en el futuro”.