Viajar a Marte rara vez no sale en las noticias en estos últimos días, desde que Elon Musk lanzó el proyecto sobre su nuevo cohete para permitir que SpaceX colonice Marte. Parece que tanto las organizaciones privadas como las públicas han entrado en una carrera hacia la colonización del planeta rojo.

Por Gemma Milne.

Publicado el 4 de enero de 2018.

Pero el vuelo espacial humano es una tarea exponencialmente mucho más difícil que enviar robots. No sólo tienes que conseguir que la ingeniería del cohete, los cálculos del lanzamiento, los planes para un viaje en gravedad cero y el aterrizaje en Marte accionado a distancia, sean perfectos, sino que también tienes que mantener viva a una tripulación de humanos durante seis meses, sin ninguna ayuda externa.

Preguntas a las que hay que buscar respuesta serían: cómo llevar suficiente comida y agua para mantener a la tripulación sin hacer que la nave sea demasiado pesada y dejando suficiente espacio físico para que puedan moverse; qué hacer si alguien enferma gravemente y cómo afectaría a la salud mental de los exploradores estar medio año encerrados en un medio claustrofóbico en estas circunstancias.

John Bradford, de SpaceWorks Enterprises, con sede en Atlanta, con una subvención de la NASA de 500.000 dólares, ha estado trabajando en una adaptación de un procedimiento médico prometedor que podría aliviar muchas de las limitaciones relacionadas con los humanos en los viajes espaciales.

Esquema de hibernáculo.

Presentado en la Cumbre Anual Hello Tomorrow, en París, Bradford compartió el concepto de su equipo de ubicar a la tripulación en lo que se denomina un “estado de letargo de metabolismo reducido” para fases seleccionadas durante el viaje espacial. En otras palabras, hibernar a la tripulación.

Implementación del Sistema de Soporte de la Tripulación.

La idea surge de una práctica médica actual llamada Hipotermia Terapéutica o Gestión de Temperatura Específica. Se usa en casos de paro cardíaco y encefalopatía neonatal. Los pacientes se enfrían a alrededor de 33 ° C durante 48 horas para evitar lesiones al tejido después de la falta de flujo sanguíneo. Los sedantes se administran para inducir el sueño. El ex piloto de Fórmula 1 Michael Schumacher fue famoso por ser tratado con ésta terapia después de su accidente de esquí en 2013.

Al adaptar el procedimiento para los vuelos espaciales, la tripulación sería alimentada e hidratada directamente al estómago usando un tubo gástrico y se utilizaría la estimulación eléctrica para activar los músculos y evitar la atrofia.

El equipo de Bradford descubrió que, en este estado de letargo, el cuerpo necesita menos de un tercio de la comida y agua habitual para mantenerse, reduciendo en gran medida las estimaciones de masa de la carga para las misiones a Marte.

Los procedimientos médicos actuales sólo duran de dos a tres días, por lo que el plan es extender el tiempo en el que cada persona está en estado de letargo a alrededor de ocho días. Añadiendo un período de vigilia de dos días, se puede elaborar un cronograma para que un miembro diferente de la tripulación actúe como el cuidador de los demás, cada uno en ciclos de ocho días de letargo y dos días despiertos.

Hábitat con capacidad de soporte basal.

Esto significa que los humanos no estarán dormidos durante todo el viaje, pero con estos períodos de letargo que constituyen la mayor parte de su viaje, la presión física y mental y el peso de los recursos a bordo se reducirán en gran medida. El plan futuro de la investigación, sin embargo, es aumentar estos períodos de días a semanas.

No es sólo SpaceWorks quien está investigando la idea de la Hibernación Humana para los viajes espaciales. La Agencia Espacial Europea (ESA) también tiene parte de su Equipo de Conceptos Avanzados (ACT) dedicado a esta investigación, aunque su último artículo fue publicado en 2004, lo que sugiere que Bradford y su equipo tienen el proyecto más avanzado.

Hábitat con capacidad de soporte basal y gravedad artificial.

Los detractores tienden a cuestionar la capacidad del cuerpo humano para “despertar” de manera efectiva y segura de estos largos períodos de estasis, y tienen dudas sobre si nuestros cuerpos pueden realmente adaptarse para funcionar de manera saludable a una temperatura más baja. Los cambios de temperatura corporal a largo plazo en los seres humanos aún no han sido estudiados.

Pero la investigación del equipo de SpaceWorks tiene perspectivas tanto a corto como a largo plazo. Los avances que se realizan en nuestra comprensión e implementación del estado de letargo pueden probablemente adaptarse para su uso en trasplantes de órganos y cuidados intensivos en ambientes extremos.

A largo plazo, Bradford estima que posiblemente podrían alcanzar esta capacidad para misiones tripuladas en la década de 2030, y con Elon Musk apuntando a los primeros vuelos tripulados de su nuevo cohete en 2024, parece que esta pareja podría tener los ingredientes para un futuro marciano para los terrícolas antes de lo que esperamos.

Referencias:
http://bit.ly/2rrQbls
http://bit.ly/2mYvs3S
http://bit.ly/2DwsME5

Traducido por:

Alba Ramón Cazorla.

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