Comunicado sobre la niña crionizada en Reino Unido

En los últimos días ha saltado a los medios de comunicación una noticia sobre una niña británica de 14 años que sufría un extraño tipo de cáncer sin curación y que pidió ser criopreservada a sus padres con la esperanza de poder ser reanimada en el futuro, ante una muerte inminente, con la oposición de su padre y el apoyo de su madre a la que finalmente el juez dio la razón.

La noticia ha dado lugar a todo tipo de sensacionalismos, malentendidos y falsas afirmaciones, por lo que queremos hacer una serie de aclaraciones:

El término correcto es “criónica”, ningún otro. Criogenización, crionización o congelación son cosas completamente diferentes. La “criónica” (Del inglés cryonics) es la práctica que consiste en mantener a organismos biológicos (Personas, etc) a bajas temperaturas por tiempo indefinido con el fin de ser reanimados cuando los avances en ciencia y tecnología lo permitan, muchos de los cuales hoy por hoy ya se comienzan a vislumbrar pese a que hace pocos años eran consideradas descabellados (concretamente la fabricación de órganos a la carta, la edición genética, hoy llamada CRISPR, o la nanotecnología).
En España la “criónica” no es exactamente ilegal, sino alegal, esto es, no está legalmente considerada ni en un sentido ni en otro, por lo que se puede practicar siguiendo la normativa actual mortuoria, y teniendo como fin el traslado del paciente a un centro “criónico” en Estados Unidos o Rusia, si bien lo que la Ley no permite en España es la conservación indefinida de los pacientes sometidos a suspensión “criónica”. Esta puntualización es muy importante.
La única entidad legal en España que en la actualidad ofrece servicios “criónicos” es la Sociedad Criónica. No consta en el ámbito internacional ninguna otra reconocida, por lo que, supuestamente, el fraude podría estar detrás de algún tipo de organizaciones que ofrezcan estos servicios en España sin ningún reconocimiento o aval internacional.
-La “criónica” tiene una base científica sólida y se basa en evidencias. Está respaldada por una nutrida comunidad científica-tecnológica internacional. Nadie puede garantizar al 100% que se pueda reanimar a todos los pacientes, pues cada caso es único, pero desde luego es la única alternativa lógica y con posibilidades de éxito frente al enterramiento o la incineración y posterior reducción a polvo de las personas fallecidas, que no tienen ninguna posibilidad de recuperación. Algunas personas se asustan o echan las manos a la cabeza ante lo cruel que les parece el trato a una persona que se somete a una” crionización” con la esperanza de ser curada en el futuro, mientras que no tienen objeción a que se la incinere hasta reducirla a cenizas, ser pasada por una trituradora y meterla en una urna. No deja de ser paradójica la deformación del juicio que nos crean las costumbres sociales.
-Creemos que el ordenamiento jurídico ha de garantizar el reconocimiento de la voluntad de las personas que opten por la “criónica” frente al enterramiento o la cremación, al ser una opción personal que no hace daño a nadie, y además tiene un fin noble y positivo. La voluntad de las personas ha de respetarse, especialmente de las enfermas, si se trata de sus últimas voluntades. La legislación española ha de adaptarse a los nuevos tiempos y facilitar la libertad de elección de las personas, a ser posible en coordinación con los propios servicios sanitarios, para facilitar al máximo la calidad de esta práctica al paciente.
Que no se haya reanimado a nadie no implica que sea un engaño, como el hecho de que el Hombre aún no haya llegado a Marte no significa que quien afirme que será posible pretenda cometer un fraude, pues nadie pone en duda que más tarde o más temprano se va a lograr, de igual manera que se lograrán curar muchas enfermedades aún sin cura. En todo caso es cuestión de tiempo, pero es ilógico exigir que se pueda reanimar a una persona hoy para poder practicar la “criónica”, pues es la única posibilidad existente. Sería tan absurdo como impedir la investigación científica para la cura de una enfermedad hasta que no se haya logrado curar. Un sinsentido. En ningún momento se afirma que la “criónica” vaya a tener éxito al 100%, y todas las personas que deciden optar por ella son conscientes de tal limitación, que sigue siendo preferible al resto de alternativas.